No demasiados lo notarón, pero comenzó a llover, el hábito de caminar bajo heladas y soberbias gotas de ácido, desarrolló en mi una habilidad para distinguir los truenos, incluso inmersa en el aparente silencio. Odio al silencio.
Es mejor apagar las luces para distinguir el sublime moviemiento descendente, de cada helada lágrima, ahora no estoy anesteciada, vi fotos y recordé cuanto daño hay en mi cabeza, prefiero no ver nada, sólo sentir ...
Intenté advertir acerca de esta tormenta, presentí ke devastaría hasta la más centrada habitación, tal cómo ahora lo hace ahora...
Arrasó con la vida cómoda y sencilla, hizo infelices a todos los habitantes de este podrido lugar. Me recordó que soy invisible en un mundo gris, visible en los rosas espacios ke lucen bien, visible en un mundo negro con enfermos delirios y gente egoísta, donde los sueños son encerrados.
No quiero huir, sólo deseo encontrar a alguien y escuchar la confortante voz..
Apagué la luz e imagino ke esta es una catástrofe, creo ke te perdí y ke solté la más anhelada de las manos, luego se oyen los reproches que no ayudan..
Al encontrarme una vez más sola envuelta en lujuria y locura, viendo sólo oscuridad, preguntándome el por ke de ese vacío a mi lado, donde deberías estar tú, intentando hallar tu sabor. Noto ke las letras desaperecen y cone llas tmb yo lo hago..
See la lluvia me dejó destruída
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