Dirigiéndome a la cama, arrastrando el gran peso de mi cuerpo...
Insoportable, tedioso, subiendo por las escaleras, dejé mi alma en un rincón de su mente...
Después de recostarme me atocigaron los recuerdos, los gritos que se oían cuando descifraba su sonrisa, mientras buscaba afanosamente una palabra verdadera, en su boca, en sus labios, en las mentes de los pequeños ciudadanos que hicieron una escala en la garganta con palas y antorchas, mientras me perdía en su ácido sudor, comenzaron los gritos, callaron muchas tardes después y mientras intenté dormir los recordé.
Me levanté, dibujé un zurco con mis pies, volví a ver las mentes enfermas, sólo de visita, regresé e intenté descanzar, mientras sostenía la mirada fija en el techo llegó el amanecer, otra noche larga terminó y yo me preparaba otro enorme y fatídico día. La última noche de insomnio logré cerrar los ojos y encontré sus brazos, arrullándome, acariciándo.
Compermiso, iré a dormir pacíficamente dentro de su abrazo..
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