viernes, 22 de febrero de 2008

Sodio!

Y los dientes no rechinaron!Un día miércoles comprendí el valor del silencio, después desapareció y no volvió nunca más...Luego el abrumador sonido de una respiración, luego el molesto escándalo matutino...Por esos colmillos volvió a correr sangre, retornó el hambre voráz junto a una tarde de invierno, destrozando con sus garras el último rastro de esperanza...Los dientes no chocaron más por que sus ojos tomarón nuevamente la mirada despectiva y maniática, solo aplacada por alguien que nunca podrá reemplazar...Gracias a un murmullo insoportable, esperaré en otra habitación, en otro cuadro, otra ocasión

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